Principios básicos

 
     
 

Los usos principales de la energía son para iluminación, electrodomésticos, aparatos electrónicos, cocinar, calentar el agua y el entorno. De estos grupos, los tres primeros requieren electricidad, mientras que los tres últimos pueden usar gas u otros combustibles.

Calentar por combustión

La fuente más habitual para calentar es el gas natural que es quemado en una caldera. La calor se transfiere al aire o, más habitualmente, al agua, circulando a través de un intercambiador de calor. El agua caliente es distribuida, por ejemplo, hacia los radiadores, que desprenden la calor por conducción hacia el aire y, a su vez, el aire calentado, circula por convección por la habitación. El agua más fría vuelve a pasar por la caldera donde es de nuevo calentada.

De forma parecida, el petróleo, el carbón o la madera, otros tipos de gases o, incluso, la biomasa se pueden usar en otros tipos de calderas que queman el combustible y calientan el agua de manera similar. La decisión sobre cual combustible utilizar dependerá de la su disponibilidad y precio. Con perspectiva de limitar el cambio climático, conviene considerar la eficiencia de la combustión y la contaminación medioambiental resultante del proceso de quema. El mayor contaminante es el dióxido de carbono, que es el principal gas responsable del calentamiento global. Otros contaminantes que pueden ser peligrosos son el monóxido de carbono y los óxidos nitrosos. La madera y la biomasa son fuentes de energía renovables, pero el petróleo y el gas, creados hace millones de años, están siendo consumidos de forma más rápida del que se pueden generar.

Calentar con electricidad

La electricidad también se utiliza para calentar las casas. De esta forma no es necesario ningún tipo de chimenea pues la energía circula hacia la casa por cables y se convierte en calor a través de la resistencia de un elemento eléctrico. Una manera más eficiente de calentar con electricidad es a través de una bomba de calor que concentra la energía calorífica de baja temperatura disponible en el aire, la tierra o el agua. En este caso, la electricidad solamente se usa para concentrar la calor, pero no para generarla.

Recuerda que la electricidad es solamente 'portadora' de energía y que es producida en otro lugar! A menudo, los mismos combustibles fósiles antes nombrados también se utilizan para generar electricidad, un proceso que también contamina el medio ambiente; en este caso, la ubicación suele estar centralizada y no distribuida en casas particulares.

Calentar directamente a partir del Sol

Esto puede ser realizado mediante sistemas pasivos, como la conducción o la convección (muro Trombe) o activamente a través de captadores solares térmicos. Como el aire o el agua se calientan directamente, el único impacto medioambiental es el de distribución de la calor por la casa.

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