Ventanas
Para reducir las perdidas de calor se pueden sustituir los cristales por otros de doble o triple capa, aprovechando el mismo marco de la ventana. Para evitar la convección de calor entre los cristales, el espacio entre ambos esta parcialmente vacio o llenado con un gas inerte con el argón. La necesidad de sustituir el marco de la ventana dependerá del tipo y condición del marco y si éste esta bien ajustado al hueco de la pared.
Paredes
Aislando las paredes se puede conseguir el mayor ahorro de energía térmica. Si la pared tiene una cámara de aire, entonces se puede aislar en cualquier momento. Pero si no la tiene, entonces se puede aislar interna o externamente. El aislamiento externo no es sencillo porque también requiere de impermeabilización, cosa que hace necesaria la intervención de una especialista.
En la parte de pared de detrás de los radiadores se pueden pegar unos papeles reflectores de aluminio, quedando éstos fuera de la vista. El calor será reflectado del radiador hacia la habitación, minimizando así el calor que se perdería a través de las paredes.
Tejado y suelo
Existe una gran variedad de materiales aislantes, tanto para tejados como para suelos. Si se puede acceder al espacio entre el techo y el tejado y se puede inspeccionar, uno puede darse cuenta del nivel de aislamiento. Si no es suficiente para prevenir las pérdidas de calor, suele ser posible añadir aislante a un precio razonable, por lo que se pueden pedir ayudas o subvenciones. Pero si este espacio intermedio no existe, entonces el aislante solo puede ser colocado debajo del techo, si el peso lo permite, o bien sobre el tejado si este és plano.
Termostatos
A menudo se mantiene la misma temperatura en todas las partes de la casa. Pero no hay necesidad alguna de mantener todas las habitaciones igual de de calientes. Los espacios de día (como el comedor) son los más importantes, mientras que las habitaciones pueden estar más frías. A veces, se puede desear una temperatura más alta, por ejemplo en el baño, consiguiéndose con una estufa eléctrica. En cambio, en la cocina se acostumbran a dar temperaturas más altas debido al calor que proviene del proceso de cocción.
Una de las formas más sencillas de ahorrar energía es regulando la temperatura! Esto es posible instalando válvulas termostáticas en los radiadores, de manera que se pueden variar las temperaturas en cada habitación. Con un regulador programable termostático, la temperatura puede ser reducida cuando la familia se encuentra fuera de casa. Una habitación que no se usa frecuentemente, tendría que ser calentada solamente unos 16º C en lugar de 20º C, que son los correspondientes para una ocupación habitual.
Ventilación
Una ventilación adecuada es la llave para no malgastar energía. Durante la ventilación de las estancias conviene abrir bien las ventanas, pero solamente durante un corto tiempo, suficiente para renovar el aire y evitando que las paredes y el mobiliario se enfríen.
Renovación del aire
Hasta un 25% de energía calorífica puede ser ahorrado con una ventilación adecuada. Durante la ventilación de las estancias conviene abrir bien las ventanas, pero solamente durante un corto tiempo, suficiente para renovar el aire y evitando que las paredes y el mobiliario se enfríen, que habrían de recalentarse. Dejar las ventanas abiertas durante un corto tiempo permite que el aire circule de manera continuada, pero dejarlas abiertas demasiado tiempo provocar una pérdida de calor.
Otras formas de ahorrar energía calorífica
No cubrir los radiadores, pues ello reducirá la transmisión del calor. Colocar muebles o cortinas entre los radiadores y la habitación reducirá la circulación del calor hacia el centro de la estancia y se filtrará más calor entre las paredes y las ventanas. Eliminar estos obstáculos puede suponer hasta un 10% de ahorro de energía calorífica!
La correlación entre la temperatura del aire y la humedad también es muy importante. El confort térmico es el mismo si hay una humedad del 50 - 65 % y una temperatura de 21 grados o una humedad del 30% y una temperatura de 23 grados; pero el primer caso supone un ahorro de un 12% de energía calorífica.
No colocar la nevera al lado de un radiador o del horno. Ambos emiten calor y la nevera funcionara mejor en un ambiente fresco. Si la nevera se ubica al lado de una fuente de calor, necesitamos más electricidad para mantener la temperatura interna.
El factor humano: no hay que olvidar que el individuo es el factor que más afecta el consumo energético; siempre hay que pensar como y donde se usa la energía y como se puede ahorrar.