La quema de combustibles fósiles provoca emisiones ambientales, pero, a su vez también, formas útiles de energía. Algunos de estos gases contaminantes, de los cuales el dióxido de carbono es el más prolífico, se concentran en la atmósfera superior. Estos gases se denominan 'gases de efecto invernadero', porqué aunque permiten que la luz del sol penetre la atmósfera terrestre, reflejan parte de la energía retransmitida hacia la Tierra, induciendo de esta forma el calentamiento global.
Estos cambios de la temperatura siempre son irregulares, de manera que algunos países experimentan mayores cambios que otros. Cuando había menos población, las personas podían migrar para poder reducir la influencia del cambio de temperaturas. No obstante, esto ya no es posible porque la población terrestre ha crecido enormemente desde el último período glacial hace unos diez mil años. Los cambios de temperatura inducen cambios en los patrones de precipitaciones, y éstos, a su vez, tienen un impacto sobre la vegetación y la vida animal. Mientras que en el pasado el proceso de cambio era gradual y, por tanto, los ecosistemas tenían tiempo para adaptarse, actualmente la cantidad creciente de contaminación relacionada con el actual uso de energía provoca cambios mucho más rápidos.
Las observaciones de las temperaturas globales que datan del los últimos cien años o más indican que el aumento de 1º C de la temperatura global se puede asociar a un incremento de las concentraciones de dióxido de carbono a la atmósfera. La diferencia con aumentos anteriores de concentraciones de dióxido de carbono es que, estos cambios son inducidos por la humanidad y a un ritmo más rápido que en períodos previos de cambio climático.
En la primera Cumbre de la Tierra celebrada a Río de Janeiro el año 1992, fue reconocido este impacto producido por el hombre y los participantes acordaron firmar el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
"El objetivo primordial de esta convención es la estabilización de las concentraciones de gas invernadero en la atmósfera a un nivel que pueda prevenir una interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático. Este nivel se habrá de conseguir dentro de un período de tiempo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten de manera natural al cambio climático, para asegurar que la producción de alimentos no este amenazada y para permitir que el desarrollo económico avance de manera sostenible."
Posteriormente, en un meeting de les partes el año 1997 en Kyoto, se acordó empezar la tasca de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La UE y sus estados miembros ya han tomado medidas para cumplir sus compromisos con el Protocolo de Kyoto con el objetivo de reducir las emisiones de gas invernadero en un 8% para el 2012. Actualmente, solamente dos estados miembro tienen posibilidades de alcanzar este objetivo.
La UE ha establecido un límite más elevado al aumento global de la temperatura de 2º C por encima del nivel preindustrial, con objeto de prevenir cambios irreversibles al clima como el deshielo de los casquetes polares o el permafrost, es a decir, el subsuelo helado.
Ya se ha provocado un aumento de 0,7 - 0,90 C, como muestra el gráfico inferior. Conviene que todo el mundo tome medidas inmediatas si no se quiere incumplir este límite.
La UE ha establecido el objetivo de reducir un 20% (o 30% si se llega a un nuevo acuerdo posterior al de Kyoto) con limitaciones adicionales de hasta el 60% o más para el año 2050.
Variación de la temperatura (º C) desde 1860 (línea de partida preindustrial) |
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